© 2019 by ÁGRAFOS
 

  • Twitter Clean

Follow us on Twitter

​Follow us on facebook

  • w-facebook

Rosario Aguilar, pionera de un humanismo beligerante

 


Por María Roof

Rosario Aguilar (Nicaragua, 1938) es pionera en la exploración de temas tabú soslayados en la narrativa latinoamericana.[1] Sus obras, unánimemente alabadas por los críticos más agudos de su país —Carlos Alemán Ocampo, Francisco Arellano Oviedo, Jorge Eduardo Arellano, Nydia Palacios Vivas,[2] Isolda Rodríguez Rosales, Nicasio Urbina, Julio Valle-Castillo—, sufren el mal endémico a la literatura centroamericana: reducida distribución dentro de las fronteras nacionales y casi nula fuera de ellas. Alguna resonancia ha tenido su narrativa en el país vecino de Costa Rica entre críticos como Seidy Araya, Jorge Chen Sham e Isabel Gamboa y en las academias europea y estadounidense, en parte gracias a los loables esfuerzos de Jorge Román-Lagunas, organizador del Congreso Internacional de Literatura Centroamericana (CILCA), respaldado por la Universidad Purdue Northwest, que celebrará en 2018 su 25ª reunión.

 

La primera novela de Rosario Aguilar, Primavera sonámbula (1964), que ella publicó a la edad de 26 años, cosechó elogios del decano de las letras nicaragüenses, Pablo Antonio Cuadra, por lo novedoso del tema y del acercamiento y mereció un prólogo del escritor Sergio Ramírez, quien luego tendría una larga trayectoria en la vida cultural y política de Nicaragua. No es la primera obra literaria en presentar la trama de una mujer recluida en un sanatorio para enfermos mentales —pensemos en The Yellow Wallpaper (1913) de Charlotte Perkins Gilman (EE.UU.), por ejemplo, o en las novelas victorianas citadas por Sandra Gilbert y Susan Gubar en Madwoman in the Attic (1979). Pero el punto de vista de Primavera sonámbula es diferente, interior a la joven protagonista que acepta su reclusión y narra sus dudas, miedos e intentos por parecer y ser “normal”. A diferencia de los textos de voz narrativa “doble”, con un subtexto que esconde niveles de significado socialmente menos aceptables, los argumentos de Rosario Aguilar ponen en primer plano los temas prohibidos y exploran las consecuencias para los protagonistas, especialmente para las mujeres.

Como una de las primeras voces femeninas en la narrativa nicaragüense, Rosario Aguilar destruye los límites estereotipados impuestos a las mujeres protagónicas al humanizarlas con singularidades inauditas que explican su lucha, generalmente racional y ordenada, contra las circunstancias que viven: el legado pernicioso de abuso sexual transmitido de madre a hija y el asesinato por venganza cometido por una mujer (Quince barrotes de izquierda a derecha), el embarazo no deseado que restringe opciones vitales (Rosa Sarmiento, El guerrillero, Siete relatos sobre el amor y la guerra y otros), el alcoholismo como escape para la mujer sometida a demandas maternales “imposibles” (Aquel mar sin fondo ni playa), el acoso sexual a la mujer soltera desprovista de protección en el patriarcado (Rosa Sarmiento, El guerrillero) y el abandono de obligaciones familiares por el varón (Las doce y veintinueve), las conflictivas relaciones de género en el marco de una insurrección y sus consecuencias (Siete relatos), la instrumentalización de las mujeres por objetivos políticos (La niña blanca y los pájaros sin pies), el SIDA como consecuencia inesperada del amor libre (La promesante, Miraflores), la relegación de los deseos, sentimientos y pensamientos de las mujeres (Quince barrotes, Rosa Sarmiento, El guerrillero, Las doce y veintinueve, Siete relatos, La niña blanca, La promesante, Miraflores), los sentimientos de algunos curas respecto a las mujeres (Quince barrotes, Miraflores) y la hipocresía rampante en postulados religiosos y legales (Miraflores).

Rosario Aguilar rechaza lo que Nicasio Urbina ha llamado las “grandes tendencias” de la ficcionalización de la América Central —la novela nacionalista, la eurocéntrica y la costumbrista— y se alinea con los escritores que hacia mediados del siglo XX buscaban “crear obras que, superando el localismo provincial, aspiraban a ser novelas más universalistas” (“La literatura centroamericana”). Es muy consciente su decisión de abarcar temas que considera universales: “los dramas humanos son comunes a todos los seres del planeta, no importa la parte del globo en que vivamos” (Aguilar).

Las celebraciones alrededor del quinto centenario de la colonización del Nuevo Mundo por los españoles (1492-1992) provocaron en las Américas nuevas interpretaciones literarias de la historia de la Conquista, especialmente entre las escritoras centroamericanas. Dentro de esta tendencia aparece la novela de Rosario Aguilar La niña blanca y los pájaros sin pies (1992), traducida al francés y al inglés y llevada al escenario operístico. Al incorporar en ella las historias silenciadas de mujeres, tanto indígenas como españolas, que habrían vivido el proceso de la conquista de la América Central, Rosario cambia la Historia al reescribirla. Logra lo que Fernando Aínsa llama “una relectura desmitificadora del pasado a través de su reescritura [… donde] se dinamitan creencias y valores establecidos” (13). Pero a diferencia de la reescritura grotesca, paródica o irónica de la nueva narrativa histórica, y escrita tal vez a contracorriente del “boom”, la reelaboración de Aguilar se mantiene firmemente anclada en el presente al establecer siempre el nexo entre la Historia (las historias, las “herstories”) y el presente. En sus obras el enfoque ni siquiera recae sobre los tradicionales héroes y heroínas, sino que, como otros novelistas de fines del siglo XX y principios del XXI, especialmente las mujeres, Rosario Aguilar crea y recrea sujetos históricos ausentes,[1] plasmando lo que María Cristina Pons denomina “memorias del olvido”.[2] ¿Falsificación de la Historia? Al contrario, como apunta Aínsa:

 

Ésta es la característica más importante de la nueva novela histórica latinoamericana, buscar entre las ruinas de una historia desmantelada por la retórica y la mentira al individuo auténtico perdido detrás de los acontecimientos, descubrir y ensalzar al ser humano en su dimensión más auténtica, aunque parezca inventado, aunque en definitiva lo sea. (30-31)

 

O, como explica Rosario, “Visité ruinas en México, Guatemala, Panamá, Nicaragua. Trataba de encontrar algo, aunque fuera un indicio de lo que había sucedido quinientos años atrás. Acaso los suspiros, las risas, los llantos de mis protagonistas”.

Rosario Aguilar, testigo de su tiempo, cuestiona las interpretaciones superficiales de la coyuntura actual, así como también de la Historia, y se convierte, como algunas de sus protagonistas, en actor contribuyente a la creación de nuevos discursos más abarcadores y más completos. Como observara Peter Sellars, director de la ópera The Indian Queen, con música escrita en Inglaterra en el siglo XVII y letra de La niña blanca:

 

Vivimos en un tiempo regido por la CNN, en el que lo interpretamos todo literalmente, olvidando que en el siglo XVII en Inglaterra todo es poético, metafórico. Es la metáfora de una colisión cultural, de un corazón herido tanto como el de un continente dividido. Y ciertamente vivimos en un mundo cada vez más mezclado, de ahí que la imagen del G-8, o incluso el G-20, esté ya pasado de moda, porque responde a una forma periclitada de entender el mundo. Para mí, la imagen del siglo XVII fundida con la visión de esta brillante escritora nicaragüense, es exactamente una mezcla de mundos que se conectan de hecho, que es lo que amo. La narración escrita por Rosario en medio de la revolución nicaragüense, responde profundamente al momento de la conquista. Lo que une a nuestras historias es más interesante que lo que las separa. (7).

 

Sus novelas deconstruyen discursos sociales, religiosos y de género totalizadores que tienden hacia la homogeneización de la Historia y de los individuos. Ante todo, las ficciones de Rosario Aguilar cuestionan las suposiciones sociales y políticas tomadas por verídicas y nos muestran aspectos insospechados de experiencias vividas. Además, “En un juego de autorreferencialidad que ha llegado a ser una marca de la novela postmoderna”, en el que las protagonistas escriben la historia en la que participan, “no hay duda que con Rosario Aguilar, la novela nicaragüense entra en la modernidad, empieza a explorar el subconsciente y se preocupa por los actos de escritura” (Urbina, La estructura de la novela nicaragüense 140).

Estas y otras novedades, como la dirección marcada por su última novela, Miraflores (2012), poblada de protagonistas masculinos, son las estudiadas en la nueva antología, Rosario Aguilar (Nicaragua): acercamientos críticos, que reúne variados acercamientos críticos a la obra de Rosario Aguilar, los cuales reflejan la diversidad de herramientas críticas contemporáneas, posmodernas, necesarias para abordar sus textos.

El proyecto del libro nació con el deseo de reunir en un solo volumen las entrevistas y los ensayos más representativos sobre Rosario Aguilar, con el fin de contribuir a un mejor y más profundo conocimiento de su obra. Un propósito de la antología es que su distribución a nivel internacional estimule interés en la obra de Rosario Aguilar entre los lectores de otras culturas. Otro objetivo es propulsar nuevos análisis de las obras, incluso de sus ficciones cortas que, según sepamos, no han sido sometidos a la lupa de los críticos. Y creo que una de las venas menos exploradas y potencialmente ricas de sus ficciones es el trasfondo político, que nunca está ausente aunque no aparezca en primer plano en muchas de las historias de vidas a toda vista apolíticas. Como nota Helena Ramos, “Rosario Aguilar: subversiva y serena”.

 

Novelas de Rosario Aguilar

Primavera sonámbula. 1964. León: Ediciones Ventana. Managua: PAVSA, 2010, Col. Primavera Sonámbula.

Quince barrotes de izquierda a derecha. 1965. León: Ediciones Ventana/Editorial Nicaragüense.

Aquel mar sin fondo ni playa, 1966/1970. Mención honorífica, Juegos Florales de Quetzaltenango, Guatemala, 1966. León: Editorial Universitaria, 1970.

Rosa Sarmiento. 1968. El pez y la serpiente 9 (1968): 55-72. Managua: PAVSA, 2004, Col. Primavera Sonámbula. En alemán con el mismo título, Berlin: Verlag Wolk und Welt, 1988. En francés con el mismo título, 1996. Novela basada en la biografía de la madre de Rubén Darío.

Las doce y veintinueve. 1975. Cuadernos Universitarios (León) 15 (dic. 1975): 144-185. Separata, León: Editorial Universitaria, 1975. Managua: PAVSA, 2010, Col. Primavera Sonámbula.

El guerrillero. 1976. San José: EDUCA. Managua: PAVSA, 2010, Col. Primavera Sonámbula.

Primavera sonámbula [cinco novelas]. 1976. San José: EDUCA. Comprende las novelas: Primavera sonámbula, Quince barrotes de izquierda a derecha, Rosa Sarmiento, Aquel mar sin fondo ni playa y El guerrillero. Francés: Ce mal de vivre : nouvelles. Tr. Monique Bonneton y James Feuillet. París: Indigo y Côté-femmes, 1996.

Siete relatos sobre el amor y la guerra. 1986. San José: EDUCA, 1986, Col. Séptimo Día.

La niña blanca y los pájaros sin pies. 1992. Managua: Nueva Nicaragua. Managua: Hispamer, 2013. Inglés: The Lost Chronicles of Terra Firma. Tr. Edward Waters Hood. Fredonia, NY: White Pine, 1997, Secret Weavers Series 10. Francés: La petite fille et les oiseaux. Tr. Yves Coleman y Violante Do Canto. París: Indigo & Côté-femmes, 2001.

Soledad: tú eres el enlace. 1995. Managua: Editora de Arte. Ensayo biográfico sobre su madre, Soledad Oyanguren y López de Aréchaga.

La promesante. 2001. Paris: Indigo & Côté-femmes. Managua: PAVSA, 2004, Col. Primavera Sonámbula 5. Premio Gabriela Mistral 2001 de la Asociación Côté-femmes, París, el Grupo Mujer y Sociedad de la Universidad Nacional de Colombia y la Feria Internacional del Libro de Bogotá.

Miraflores. 2012. Managua: Academia Nicaragüense de la Lengua.

__________________________________________________________

[1] Pionera también en el sentido de ser una mujer aparentemente “tradicional” que “vive en León dedicada a su hogar”, como apunta la revista Ventana en 1984, antes de agregar un detalle esencial, “y a la narración” (“Escritoras” 10). De esta manera resulta ser antecesora de una generación de mujeres escritoras (sobre todo poetas) que rompieron moldes, asumiendo un papel público de activismo en la vida política del país. Mujeres como las retratadas en su novela Siete relatos sobre el amor y la guerra (1986).

[2] Nydia Palacios Vivas es la primera crítica en profundizar en el análisis de la obra de Rosario Aguilar, más allá de reseñas y notas, para ubicarla en una visión panorámica de la literatura nicaragüense, y es la primera en analizar las obras en términos de las teorías contemporáneas culturales, feministas e historiográficas.

[3] Ver Barbas-Rhoden para procesos análogos en otras novelistas.

[4] Para Panamá, consultar las revisiones noveladas de la historia en Rosa María Britton y Gloria Guardia. Barbas-Rhoden examina la tendencia paralela de incorporar la presencia y memoria de los afrodescendientes en las obras de Tatiana Lobo, Mauricio Meléndez Obando y Anacristina Rossi, de Costa Rica, entre otros. Respecto a Nicaragua, Sergio Ramírez declara: “La mutilación de nuestra historia para quitar de por medio el componente africano resulta asombrosa” (10).

__________________________________________________________

Bibliografía

 

Aguilar, Rosario. “Leer o escribir novelas nos vuelve más humanos”. Discurso al recibir el Doctorado Honoris Causa conferido por la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, León (UNAN-León). 27 de abril del 2001.

Aínsa, Fernando. “La reescritura de la historia en la nueva narrativa latinoamericana”. Cuadernos Americanos nueva serie 4.28 (1991): 13-31.

Barbas-Rhoden, Laura. Writing Women in Central America. Gender and the Fictionalization of History. Athens, Ohio: Ohio University Press, 2003. Ohio University Research in International Studies, Latin America Series 41.

“Escritoras y poetisas”. Ventana (9 marzo 1984): 10.

Pons, María Cristina. Memorias del olvido: la novela histórica de fines del siglo XX. México: Siglo Veintiuno, 1996.

Ramírez, Sergio. Tambor olvidado. San José: Aguilar, 2008.

Ramos, Helena. “Rosario Aguilar: subversiva y serena”. Semanario 7 Días 457 (21-27 febrero 2005). También en El hilo azul 2.3 (2011): 43-47.

Rosario Aguilar (Nicaragua): acercamientos críticos. Ed. María Roof. Washington/Tegucigalpa: Casasola Editores, 2016. Serie Escritores Esenciales de la América Central 1.

Sellars, Peter. Entrevista, “La conquista vista por las mujeres: ‘The Indian Queen’”. La Revista del Real (Madrid) 17 (sept-nov. 2013): 1, 7.

Urbina, Nicasio. La estructura de la novela nicaragüense. Managua: Anamá, 1995.

Urbina, Nicasio. “La literatura centroamericana”. Istmo: Revista Virtual de Estudios Literarios y Culturales Centroamericanos 3 (enero-junio 2002).

María Roof es catedrática emérita de literatura hispanoamericana en Howard University, Washington, DC. Es editora y traductora de la galardonada edición de las poesías de Vidaluz Meneses, Flame in the Air: Bilingual Poetry Edition (2013), precedida por su extensa entrevista con la escritora sobre su vida y obra. Encabezó el equipo de 20 traductores que preparó la premiada colección de poemas de protesta a partir del golpe de estado en Honduras, Women’s Poems of Protest and Resistance: Honduras (2009-2014). Bilingual Edition (2015). Es compiladora de la nueva antología Rosario Aguilar (Nicaragua): acercamientos críticos (2016). Prepara una serie de antologías bilingües de poetas centroamericanas contemporáneas.