POESÍA  

logo negro.png
bs.jpeg

Breve selección poética:
Los cisnes negros 


Por Rolando Kattan

OVEJAS VERSUS CISNES

 

Las ovejas son en el mundo al revés las nubes que contemplan las estrellas cuando se tienden boca abajo en su oscuro patio. Para nosotros las ovejas son de día, un dios hechizado de mansedumbre y de noche, se convierten en preguntas, en dientes y pendientes que nos muerden las uñas y andan a sus anchas en los patios del insomnio. Contar ovejas es un conjuro contra la tiroides de un demonio. Por eso las mañanas nos animan a sacarle punta a los lápices, a que vuelva la dentadura a la boca y llevar el rebaño de ovejas al manso corral de la rutina. Pero vuelve la noche y las ovejas me miran con sus ojos mansos y redondos y preguntan: ¿Por qué veo en tus manos las manos de tu padre muerto? ¿Quién duerme en el espacio vacío de tu cama?

¿Cómo duele un equinoccio en la costilla? ¿Retoñará, alguna vez, un fruto de las palabras que plantaste como un árbol imposible? ¿Por qué sueñas con relojes de arena, si todo se va haciendo polvo?

Hasta que descubrí los cisnes negros y en lugar de las nubes vi el inmenso lago del cielo y cada cisne con su hermoso cuello de pregunta infinita me abrazaba extendiendo las alas. Los cisnes negros son en el mundo al revés, las estrellas que las nubes contemplan cuando se pasean por los lagos. Para nosotros un cisne negro es un manso ángel que no interroga, ni responde: en silencio y junto a ellos, somos nosotros la pregunta y te deja soñar con relojes de polvo, con el polvo que va quedando de tus días.



ESTIAJES

 

El recuerdo no era un río.

Un trago tal vez campea

embustero por su cauce.

Un poema, con harapos 

del caudal. Un beso, como

la muda de una serpiente,

desciende de la montaña.

 

No reconozco las piedras 

en donde reñí a la vida.

 

Hay pedazos, no paisajes.

 

El recuerdo no era un río,

el ojo sí fue una grieta 

todo se drenó en el llanto.


DRESS CODE

 

Este no es el jardín del paraíso,

hay que llevar ventanas en el pecho

para que pasen libres los disparos.

 

Disfrazarse de puerta abierta o muro.

Guardarse el corazón en el bolsillo

y despistar esa bala perdida.

 

Esconderse en las páginas de un libro,

detrás de la palabra, y memorizar el ojo

que se acomoda, se entrecierra y guiña.

 

Pedir prestado un sombrero de copa

y así burlar la muerte prematura.

Vestir la cola de un pavo real

y no mirar la bala que te sigue…

 

Y solo desnudarse

en el metro cuadrado de la ducha.

 

LOS POETAS POLACOS

De alguna forma la intimidad del agua disolvió la actitud en fuga del camino. Los senderos se multiplican como un vaso de agua estrellado contra la noche. Los poetas polacos se acomodan y brillan contiguos a La Cruz del Sur. De alguna forma la intimidad del agua disolvió la actitud en fuga del camino. Cracovia tiene ahora una avenida asegurada a mi pecho. Todos los barcos de Danzig navegan hasta mi muelle. La inercia es una abeja que dejó de zumbar en el horizonte. Cada llave abierta me repite un verso de Różewicz: La más tangible descripción del pan es una descripción del hambre. El error fue no girar el mapa. Darle al norte un sueño con nombre propio. Herbert descubrió el engaño, vivimos dentro de un armario y las polillas son, en verdad, los cometas que nos sobrevuelan. Ahora un cisne negro ocupa el lugar del cancerbero y aconseja: nunca un disparo atravesó un poema de Szymborska. La poesía es más de fiar que un chaleco antibalas. También lo es más que cualquier sendero. Por ella se hace posible volver a casa. A salvo. Todos los caminos ahora son de regreso.

LAS LEYES DE MENDEL

 

No gozaré, según las leyes de Mendel, 

de esa salud espigada que alcanzan 

con la vejez los músicos austríacos. 

 

La enfermedad es un vestigio del amor.

Un movimiento lento 

en la remota sinfonía de mi origen.

 

El gran viaje, como precisaba mi madre. 

Un naufragio es seguro – me decía – 

carga contigo siempre el horizonte. 

Rolando Kattan.bmp

Rolando Kattan (Tegucigalpa, Honduras, 1979) es poeta, gestor cultural, miembro correspondiente de la Real Academia Española de la Lengua y miembro de número de la Academia Hondureña de la Lengua.

Ha publicado los libros de poesía: Exploración al hormiguero (Editorial Sexta Vocal, Tegucigalpa 2004); Poemas de un relojero, (Costa Rica, 2013); Animal no identificado (Ed. Gattomerlino, Italia, 2013); Acto textual (El Ángel Editor, Ecuador, 2016); El árbol de la piña (Ed. Cisne Negro, Honduras, 2016);  Luciérnaga de otoño (Ed. Cisne Negro, Honduras, 2018); Un país en la fronda (Raffaelli Editore, Italia, 2018); Epístolas en aguamarina (Ed. Cisne Negro, Honduras, 2020) y Los cisnes negros (Visor Libros, España, 2021).

Su obra ha sido traducida parcialmente al francés, árabe, japonés, italiano, portugués, turco, chino, rumano, macedonio, griego, alemán, polaco, armenio e inglés.

Por su obra Los cisnes negros obtuvo el XX Premio Casa de América de Poesía Americana. Es Premio al Voluntariado Cultural 2011 por la Secretaría de Cultura, Artes y Deportes de Honduras, la Embajada de España en Honduras, el Programa de Voluntarios de las Naciones Unidas y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. En 2016 la Secretaría de Relaciones Exteriores de México y el Instituto de los Mexicanos en el Exterior le confirió el Reconocimiento Ohtli.