Entrevista a Pedro Xavier Solís Cuadra: ¿Para qué sirve la poesía?

Por Horacio Leal Ruiz

¿En qué se desempeñó en Hagamos Democracia, cuál era su trabajo?

Fungí en Hagamos Democracia como Director Ejecutivo de 2009 a 2016, en el marco de un quehacer institucional de equipo. El personal de trabajo a mi cargo era una estructura muy competente que convirtió la ONG en un Observatorio Ciudadano de referencia nacional, monitoreado también internacionalmente. Ahí se daba cuenta de lo que acontecía en la Asamblea Nacional, tanto a nivel de comisiones como del plenario. Se introdujo el periodismo ciudadano en el país, y por medio de nuestras redes monitoreábamos los gobiernos locales.

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El CSE siempre se negó a acreditarnos para hacer la observación cuantitativa de las elecciones generales, pero hicimos observación del tipo cualitativo, en situaciones que implicaban una logística compleja de ensanchamiento y capacitación de nuestras redes. También procuramos calistenias de unidad en la oposición; y fiscalizamos las políticas anti-democráticas del Ejecutivo y las denunciamos en publicaciones digitales institucionales. Como te digo, era un pequeño equipo laboral, un ejemplo de cómo desde la pequeñez, con mística y coherencia, se pueden realizar tareas importantes. Lógicamente nada de eso pasó desapercibido al régimen dictatorial, ni era exento de riesgos: se sufrió acoso fiscal de parte de la DGI y el INSS, se sometió al personal al hostigamiento… y en 2019 Hagamos Democracia fue arbitrariamente clausurada.

¿A qué se dedica actualmente?

A escribir. Sergio Ramírez decía que el trabajo de escritor es como el trabajo de un albañil, que va poniendo un ladrillo y otro ladrillo y otro. Las palabras vienen siendo como las teselas de un mosaico. Y en ese trabajo de hormiga, de carga incesante de una hojita y otra hojita y otra, las páginas escritas van quedando unidas al poeta como las hojas a su tallo. (Al punto que el poeta Terencio se suicidó en el mar, dicen algunos, por la pérdida de sus comedias, que sufrieron un naufragio).

¿Se puede vivir de poeta?

 

Robert Burton (en Anatomía de la melancolía, 1621), señala que el astrónomo alemán David Origanus atribuye a la regencia del planeta Mercurio la pobreza de los poetas, "la mayoría mendigos". Por efecto de la astrología judiciaria "la poesía y la mendicidad son hermanos gemelos", escribe Burton. Mercurio puede ayudar con el conocimiento, pero no con el dinero. “Por el ala del sombrero / se conoce al iguanero / y al poemero / por andar sin dinero”, dice Luis Rocha. Sin embargo, cuando leo, por ejemplo, Cantos de Cifar y del Mar Dulce, me siento más allá de toda fortuna humana.

¿Para qué sirve la poesía?

 

O sea, su valor de uso… La oposición entre la poesía como una actitud subjetiva versus una actividad de servicio, se plantea –en sus términos modernos– en el siglo XIX, tras el romanticismo (que reivindica el yo) y la revolución francesa (que subordina la cultura a la política). Este conflicto entre belleza y utilidad, tuvo una etapa álgida durante existió la Unión Soviética y, particularmente en Latinoamérica, tras la revolución cubana (1959). Desde el punto de vista de la poesía utilitaria, la esencia está en la conciencia y la persuasión. En la concepción autonomista, en cambio, está en la entidad de la forma y la destreza retórica.

  • En el primer caso, el poema es un organismo de propuesta en el que se apela más al orden ético que al estético; en este marco es justo reconocer que los versos de Ernesto Cardenal ayudaron a botar a la dinastía somocista.

  • En el segundo caso, la significación está subordinada a la forma, aunque no por ello sea necesariamente tangencial a la historia, pues toda reflexión estética es una actitud ante la realidad, y su acervo histórico es evidente: ¿qué sería de Aquiles sin Homero?, ¿qué sería de Tutecotzimí sin Darío?

Nótese su carácter civilizador: si se escudriña se verá que existe una poesía fundacional en toda cultura… el Bahgavad-gita en el hinduismo, La Eneida de Virgilio… ¿es concebible el imaginario occidental sin Dante?

Julio Escalígero prefería ser autor de doce versos de Lucano o de una oda de Horacio, que emperador de Alemania.

La expresión humana de belleza halla uno de sus cauces en la poesía: los enamorados se dicen las rimas de Bécquer y los poemas de amor de Neruda con un incauto sentido inaugural.

Benedicto XVI expuso que la belleza verdadera también es “la vía más atrayente y fascinante para llegar y encontrar y amar a Dios”. De modo que leer la poesía mística de una Teresa de Ávila equivale a orar, que es tratar con Dios. No es poco decir. Y con un interés altamente práctico, San Juan de la Cruz escribió para las monjas del Carmelo su poesía catequética.

Por eso creo que querer medir la utilidad de la poesía es como querer medir la profundidad del mar con una cinta métrica.

En fin, que la poesía sirve para algo, pero no me acuerdo bien para qué…

La consolación de la Poesía

(Imitación de Boecio)

La poesía me recogió desnudo de la entraña de mi madre,

fue nodriza que llenó mi boca de su leche

y con arrullos me fue dando la seguridad de las palabras.

La poesía me hizo amar la palabra más que el oro,

me adiestró a dar pelea al palo del poder

y sedujo mi mortalidad con su túnica ceñida.

Compañera en mis caminos, la poesía

me avitualló con la debilidad invicta

de unas cuantas palabras exánimes.

Pedro Xavier Solís Cuadra

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ZOO

Selección de poemas

Por Pedro Xavier Solís Cuadra

Jehová Dios formó de la tierra toda bestia del campo y toda ave de los cielos

y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar:

y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre”.

Génesis 2, 19

Antigua versión de Casiodoro de Reina (1569)

Revisada por Cipriano de Valera (1602)

Gusano

Come forth, worm of the silent valley, to thy pensive queen”.

William Blake

Débil, inerme gusano en la seca fisura del nicho

nacido en la belleza fría de umbrías desiertas,

ciñendo con tal mirada la hermosura dormida

–¡ay, moldeada de barro!– se curva y desliza

en dedos de las parcas, blando, contráctil anillo,

gusano del valle callado… no turbes la siesta.

 

 

 

Cerdo

Un ángel espurio hoza inmundicias,

sin sollozos de nieve, sin alas, caídas

las orejas en distraída belleza. Porcipelo

áspero y ralo, ángel de la estrella sucia,

ángel del sesteo de asco, sin ventura,

sin Dios en la noche cebada de cieno.

 

 

Cocuyo  -a dúotono

Sálvame Dios mío, las aguas me acosan angustiosamente”.

Tomas Tranströmer, Bálticos (1974)

El amanecer, entre la verja de hierro, nace dividido

y el corazón, como una barra más, se torna claroscuro.

Redivivo tantas veces… tantas más desfallece…

Como el cocuyo se enciende y apaga, se enciende y apaga.

Tras la baranda, el mar piafa y resopla espuma en la orilla.

Pero el corazón –aferrado a sí mismo como a una reja–

es un náufrago que se niega a morir, reverdecido de algas,

asido al vaivén de una tabla de luces y sombras

sin poder alcanzar la orilla borrosa, largamente

hundido en una realidad que no le pertenece.

 

 

Sapo

Mi memoria diluye claridades jaldes y sombrías

desde la laboriosa orilla de mi madre. Una resina

de luz sobresalta de gorjeos los follajes. Un sapo

suda en el charco austero su crispado vaho

donde un barco endeble de papel subyace.

Estando otra vez con la mesma persona, vimos venir hacia nosotros una cosa a manera de sapo grande con mucha más ligereza que ellos suelen andar. De la parte que él vino no puedo yo entender pudiese haber semejante sabandija en mitad del día, ni nunca la ha havido, y la operación que hizo en mí me parece no era sin misterio; y tampoco esto se me olvidó jamás”.

Santa Teresa de Jesús, Vida, cap. 7

 

 

 

Perezoso

Mitad noche y mitad luz, bajo el cielo líquido.

Una cosa fosca clava sus uñas letárgicas,

casi raíces. Pereza frenética. Áspero rumor

aplacado, enclavado, inmarchitado, sin fechas.

Condenado a olvidar el sueño, ¿vives?

 

 

Tortuga

Todo parece inmóvil: el viento, la danza de las hojas.

El agua quieta como una losa. Un follaje de lama

vegeta en la pila antigua. Todo parece inanimado: la vida.

Dos ojos enajenados se asoman casi de piedra.

Coraza convexa, granujienta, murmullo de un muro a cuestas.

Sus tardos muñones mueven un suave ocio eremita.

Todo parece nirvana: la muerte, la entraña.

Suspiro de provectos días: la casa, la cuna, la fosa.

 

 

Coda

Reanudo mi día de conejo,

mi noche de elefante en descanso”.

César Vallejo. “Epístola a los transeúntes”, Poemas Humanos.

 

El lobo, la serpiente y el cerdo no faltaron en mí”.

Walt Whitman. “Crossing Brooklyn Ferry”, Leaves of Grass.

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Pedro Xavier Solís Cuadra. Poeta, narrador y ensayista. Miembro de Número de la Academia Nicaragüense de la Lengua. Miembro Fundador y Directivo del Festival Internacional de Poesía de Granada (Nicaragua).

https://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Xavier_Sol%C3%ADs_Cuadra