POESÍA  

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De Oficio de ciegos
Por Paul Enrique Benavides

LA PATRIA

La Patria es el hacha que partió en dos el silencio,

cuando solo éramos la conjetura de los días.

La patria es la rabia felina del soldado en Santa Rosa

que hundió la espada hasta el futuro,

que rasgó la piel de los nietos.

La Patria es la sangre de Juan Rafael Mora,

esa mancha en la arena del tiempo,

que no termina de secarse en Puntarenas.

La patria es la hoja que agita el viento de la tarde

y la sonrisa del niño que afirma

la geografía del futuro.

La patria no son las banderas que obligan a doblar

los edictos que derogan el azar y los sueños

y dejan solo un puño de ceniza en la solapa.

La patria no es la historia quieta en el estante

bajo el polvo de los días,

sino una íntima verdad que palpita en la sangre.

La patria no es el bronce de los héroes

con caca de paloma en algún parque.

O el odioso olvido que se impone como peste.

La patria es eso que quieren negarme

y que yo simplemente afirmo:

el derecho de respirar el aire, libre,

viendo el alto sol de la mañana.

FRANCISCO AMIGUETTI

Niño viejo de cabeza romana

traza una línea de fuego

que viene de su mano a mi ojo,

y fija el crepúsculo, el lábil mineral de la tarde,

la provincia que duerme entre adobes

y el polvo lunar de los caminos.

Animal vivo, sabio de luz renacentista,

o le es ajena el hambre de los parques,

el frío de Buenos Aires sobre la carne del árbol,

la nostalgia de la palabra vernácula en Nuevo México

donde el cobre rojo del otoño,

le quema la pupila.

Niño nostálgico y herido por el aire,

graba la memoria de los troncos con su mano

y oye el canto de los negros

en las riberas del Misisipi

mientras la música le recuerda a Liliam Edwards,

la hija del pastor metodista

que le hablaba de dios.

Niño amoroso de cabeza romana

observa, sueña, se emborracha

y frente al farol noctámbulo de la calle

traza una patria pobre de camisa blanca,

de guarias densas, de estrellas inmóviles,

de pájaros gravitando en la cromoxilografía

en un cielo limpio de aluminio.

Niño de rostro iluso y cabeza romana,

la muerte me ganó el abrazo.

Pero estás en cada pájaro en cada tapia en cada lirio

en cada perro que ladra en la noche galáctica

en cada carreta invisible

que cruza el territorio del sueño.

 

De Oficio de ciegos (2014)

 

 

19

 

Primero fue el silencio intoxicado de silencio, metido en el andamiaje promiscuo de la ciudad. El silencio como lengua incapaz de abolir el encono de los años sin que pudiera devolver los golpes dados por la noche, con algunas palabras para penetrar el viento y el papel como trozos de amnesia. Junto a los perros del frío y del insomnio hubo que dejarse lamer por su hocico iluminado, por su baba sagrada. Hubo que intoxicarse de su pelambre que dio calor al frío y a la muerte veneno. El silencio testarudo desquició los restos de la noche para que la poesía no entrara y no saliera. Ángel o demonio. Cuchillo imposible en la herida que buscaba los restos de una guerra sobre el papel hacia ningún lado del silencio. Escribir sin escribir con la mano adolorida de nada. Escribir sin escribir un largo poema adolescente que se cocía lentamente en su inconstancia. Oírlo reventar contra el vacío, estallar entre la lluvia, oírlo con los ojos enfermos y la boca tierna. Escribir sin 54 escribir el poema sabiendo que se escribía solo, quieto, lerdo, barco perdido, cribado en el odio y el espanto. Saber que en cada sorbo de cerveza se escribía un poema ínfimo, amarillo, invisible cuerpo de mujer que se evaporaba en los círculos del frío y del hambre. 

 

De Apuntes para un naúfrago (2017)

 

4

Un viejo cuerpo

entra por el unicornio

del sueño.

Entonces divago, narro un paraíso

en el fondo de una estrella incomprensible

atrapada por el insomnio.

Y aun así te toco desnuda sobre flores descabelladas,

donde el río ilusorio del deseo corrompe.

Era el amor. Sí. La muerte en lo claro de una rama,

que buscaba en su afinado movimiento al pájaro complementario.

Todo lo que hubo en el deseo primero:

el giro del delfín en su audacia que funda el mundo,

la lujuria del ojo

como la mirada de un dios calmo.

Oh mar, Oh tiempo.

El látigo de la ira sacude el tambor

seco de la sangre

De Áspera noche (2018)

A VIRGILIO PIÑERA

No le pongan flores sobre la carretera,

sobre la carretera no le pongan flores,

a ese niño azul que atraviesa la calle camino de las Cariátides

para atrapar los torsos de adolescentes griegos y marmóreos

y a los negros que danzan a pleno sol en el poema.

Sobre la carretera

no le pongan flores o si muere porque no muere,

rodeado de agua que tanto odiaba, por todas partes de la isla,

agua y agua y agua

como una maldición que lo cercaba,

y su isla en peso que se negaba a hundirse y seguía flotando

sobre las horas, los días y el mar,

como un dolor que intentaba tragarse

en el poema enorme como una esponja marina.

No le pongan flores a ese niño de ojos claros

que en su juego de palabras burla la muerte,

a ese adolescente viejo que escribe infatigable

con una taza de café

para desbastar los templos del odio,

mutilar la fuente del escarnio

y negarse a ser siervo frente al amo.

Todo para seguir cantando esa vida viril

que nunca tuvo entre los brazos.

De Duelos desiguales (2012)

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Paul Enrique Benavides. Sociólogo y escritor. Asesor del Departamento de Servicios Técnicos de la Asamblea Legislastiva por 29 años (Comisión DDHH, Com. Especial de Educación, Com. de Zonas Fronterizas, entre otras).  Pasante en las Cortes Generales (Parlamento español, 2008). Profesor invitado en la UNA, en el Centro de Estudios Generales (2016 - 2019) y coordinador académico del Grupo de Debate UNA (tres veces ganador del  Debate Nacional Interuniversitario Alberto Cañas Escalante, Asamblea Legislativa de Costa Rica). Colaborador en la Revista Parlamentaria y en el PROSIC- UCR.

He publicado en poesía: "Duelos Desiguales" (EUNED 2012), "Oficio de Ciegos" (Arboleda 2014), "Apuntes para un Náufrago" (Letra Maya 2017), "Aspera Noche" (Letra Maya 2019), "Los papeles de Chantall" (novela, Editorial El Gato y la bruja, 2021), Premio Nacional de Literatura, Aquileo J. Echeverría. Esperan su publicación en poesía: "Entre Senos & Reptiles", "Ciego de Noche" (poesía reunida 2016 - 2021) y "En el duro tiempo del amor" (novela inédita).