La dignidad de Honduras frente a una crísis permanente

Por Linda María Ordóñez

Foto: (AFP)

No tengo certeza de cuando empezó en realidad la crisis en Honduras. Lo que hoy sucede en nuestro país es la suma de innumerables gobiernos corruptos, incapaces y llenos de seres humanos voraces que solo han priorizado su bienestar personal, sin importarles que miles de personas vivan en la misera a causa de sus desproporcionadas ambiciones.

Lo cierto es que a raíz del golpe de Estado del 2009 surgió un despertar político en la mayoría de la población hondureña. Muchos y muchas crecimos mirando a los golpes de Estado como parte de la historia que contaban nuestros padres y abuelos, una historia irrepetible porque, de manera ingenua, pensábamos que vivíamos en un país democrático y respetuoso de los derechos humanos. Soy parte de esas personas que vivían en una burbuja y que miraban desde lejos la pobreza extrema, la falta de educación, de empleo y de oportunidades para la mayoría del pueblo.

De manera paradójica un golpe de Estado me permitió darme cuenta de que todo se trataba de una obra orquestada por pequeños grupos de poder y que nuestro país se había convertido en un cementerio de esperanzas y aspiraciones. Los hondureños y hondureñas fuimos espectadoras de asesinatos, de los más descarados robos y procesos corruptos aprobados bajo el falso nombre de la justicia y la legalidad.

Años más tarde, cuando volvimos a confiar en el orden y en la legalidad de nuestro país, asistimos con mucha esperanza e ilusión a un proceso electoral que tenía una característica atípica: por primera vez el bipartidismo se había quebrantado y un nuevo partido de oposición surgía con una fuerza que parecía inquebrantable. Las encuestas apuntaban a una rotunda victoria del Partido Libre, por primera vez teníamos a una mujer con probabilidades altas de ser presidenta de la república, sin embargo, el proyecto no alcanzó a ver la luz. Un fraude electoral avalado por los organismos del gobierno y otros grupos económicos de poder, fueron cómplices del robo descarado de las elecciones del año 2013 nombrando a Juan Orlando Hernández como el nuevo presidente de Honduras, el mismo que años después violaría la Constitución de la República legalizando la reelección para perpetuarse en el poder. 

En el 2017, previo a las nuevas elecciones generales, el Tribunal Supremo Electoral resolvió por unanimidad de votos acatar un fallo en el que se permitió la reelección presidencial en Honduras, violentando uno de los artículos pétreos de la Constitución de la República. De manera ilegal, el presidente Hernández se presentó a elecciones y a través de otro fraude electoral (el más descarado de la historia) logró reelegirse y consolidar su dictadura. El país volvió a sumergirse en una profunda crisis y el pueblo indignado, una vez más. alzó la voz y salió a protestar a las calles, mientras tanto las fuerzas represoras del Estado se encontraban a la orden del régimen para disparar y callar contra cualquier manifestante. Esta crisis dejó como resultado a más de cuarenta personas asesinadas, un sinnúmero de heridos, de casas allanadas de manera arbitraria y todo tipo de violaciones contra los derechos humanos.

Todos estos años, el país ha estado sumergido en crisis sociales y humanitarias, hemos sido testigos de caravanas de migrantes hondureños que se dirigen hacia Estados Unidos en busca de esas oportunidades que el gobierno no ha sido capaz de proporcionarles, jóvenes que huyen de la delincuencia de la que a diario son víctimas, hombres y mujeres que se marchan porque sus hijos e hijas mueren por hambre y por falta de salud, niños y niñas que no comprenden porqué huyen, familias enteras que se enfrentan a los peligros del camino. La mayoría de estas personas no alcanzaron cruzar la frontera y tuvieron que retornar con las manos vacías al mismo lugar que desearon no regresar jamás.

Quisiera creer que las cosas tomarán un nuevo rumbo y que el dictador Juan Orlando Hernández renunciará, que pasará algún milagro que lo derrocará del poder que se robó en las pasadas elecciones. Sin embargo, todo parece obedecer al mismo guion, los mismos personajes, los mismos escenarios y la misma historia. Todo se repite casi con el mismo orden y es que nada ha cambiado a favor de la población hondureña que cada día se sumerge en el desempleo, la inseguridad, la insalubridad, el hambre, la corrupción y todo lo que trae la injusticia social.

Hace casi tres meses, el gremio de médicos y el de maestros emprendieron diversas manifestaciones en la capital del país y un paro general a nivel nacional en ambos sectores. Se creó una plataforma para dirigir las protestas que exigían la derogación de dos decretos emitidos por el ilegal presidente en Consejo de ministros, que promovían, entre otras cosas, la privatización de la salud y la educación en Honduras. Por alguna razón que aún no logro descifrar, la plataforma decidió despolitizar la lucha a pesar de que la base y una buena parte de la gente que acompañaba las movilizaciones estaba y está más politizada que los mismos gremios. Por suerte días más tarde, el discurso de la plataforma fue respaldado por los diferentes sectores de la sociedad, la despolitización quedó a un lado y las protestas han continuado.

Estamos a las puertas de un nuevo Código Penal que trae consigo nuevas penas que afectan los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres, artículos que penalizan el derecho a la protesta, a la defensa de los derechos humanos, que restringe de manera desproporcionada a la libertad de expresión, mientras le da mayor protección a los narcotraficantes y a los funcionarios corruptos que se siguen enriqueciendo a través de las arcas del gobierno.

Que no se nos olvide que esta es la Honduras que tiene un régimen que es cómplice de matar a un premio Goldman, a más de cien ambientalistas y decenas de periodistas, así como a cuarenta personas (sabemos que muchas más) por un fraude electoral y que tiene un presidente cuyo hermano está preso en Estados Unidos por narcotraficante.

 

Que no se nos olvide también que esta es la Honduras que tiene en el este a la Reserva del Río Plátano que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad, que recorre una de las selvas más vírgenes a nivel mundial y que guarda a la misteriosa Ciudad Blanca. Esta es la Honduras que también tiene en el norte a la segunda reserva coralina más grande del mundo, la Honduras que es cuna de la Civilización Maya y que guarda un parque arqueológico que tiene alrededor de cuatro mil quinientas estructuras esparcidas en veinticuatro kilómetros cuadrados, parque que también fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Que no se nos olvide que esta es la Honduras dueña de Pico Bonito, de El Merendón, de La Tigra, de las Cuevas de Talgua, de Celaque, de Yojoa y de Caratasca. Es la Honduras de Juan Ramón Molina, de Teresa Morejón de Bográn, de Cardona Bulnes y Clementina Suárez, de Guillermo Anderson y Berta Cáceres, de Josefa Lastiri, de los hermanos Cano, de Cabañas y Morazán. Esta es la Honduras de los Lencas, de los Pech, de los Tawahkas, de los Tolupanes, de los Chortís, de los garífunas, de mi amado pueblo misquito. Esta es la Honduras de una nueva generación que no se rinde, que tiene la certeza de que más temprano que tarde acabará con la dictadura, que somos un mar y que estamos caminando hacia esas estrellas que merecemos y por las que estamos trabajando.   

Linda María Ordóñez (Choluteca, 1984).  Investigadora literaria, pianista y catedrática hondureña. Licenciada en Arte con Orientación en Música por la Universidad Pedagógica Francisco Morazán y magíster en Estudios Avanzados en Literatura Española e Hispanoamericana por la Universidad de Barcelona.
Ensayos de su autoría han aparecido publicados en revistas y diarios como Casi Literal, Liberoamérica, Letras Libres, El Zángano Tuerto y Contracorriente. Es docente de Apreciación Artística, Historia del Arte, Apreciación Musical y Didáctica de la Música en el Proyecto Intercultural Bilingüe de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán. Ha participado en festivales de música, conferencias y congresos de literatura en diferentes ciudades de Latinoamérica y España.

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