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Blonde

Blonde

Por José Solís

Durante la última etapa de su vida, Marilyn Monroe, quien murió en 1962 a sus 36 años, entabló una amistad a larga distancia con Judy Garland. Ambas sufrían de insomnio debido a la dependencia que desarrollaron a variados medicamentos, muchos de los cuales comenzaron a tomar para lidiar con los “gajes del oficio”. A pesar de que no tuvieron muchas oportunidades de compartir en persona, Judy y Marilyn se hacían compañía por teléfono en aquellas terribles noches en las que el sueño era secuestrado por desajustes químicos y emocionales. 

 

Claramente no existe registro de las conversaciones que entablaban, pero es fácil imaginar que eran momentos donde Judy y Marilyn podían ser Ethel y Norma Jean. Donde ambas mujeres podían dejar de interpretar a las estrellas tan adoradas a nivel mundial y simplemente ser ellas. Quizás aquellas pláticas eran los únicos espacios donde podían intercambiar recomendaciones de libros, hablar sobre chicos, compartir remedios para el alma y ser escuchadas sin juicio. Pero, en alguna ocasión Marilyn le preguntó a Judy sobre El mago de Oz. ¿Tiene que haberlo hecho, no? 

 

Marilyn debió alguna vez haberse sentido una Dorothy, desafiando peligros en tierras extrañas con el propósito de llegar a su hogar. A sus 13 años, tuvo que reconocer la melancolía en “Somewhere Over the Rainbow”, como algo que también vivía en ella. Judy pudo haber sido su héroe y su esperanza. Si ella lo ha logrado a pesar del desamor y las adicciones, también yo puedo alcanzar el arcoiris. 

 

Perdonen la libertad que le he dado a mi imaginación, pero sentí la necesidad emocional de hacerlo después de ver Blonde de Andrew Dominik, un drama biográfico que captura la vida de Monroe de forma impresionista, enfocándose más en su sufrimiento que en permitirle encontrar una salida. No se si se trata de una película cruel, o más bien de una cinta desgarradoramente real. 

 

Basada en la novela de Joyce Carol Oates del mismo nombre, Blonde, es un relato inspirado en la vida de Monroe, más no nos relata su vida. La bandera de ficción, que es cómo se hacían los biopics en la era dorada de Hollywood, permite que las sensibilidades artísticas y los intereses de Oates y de Dominik, quien adaptó el libro, salgan a flote, convirtiendo a Marilyn en una especie de pantalla sobre la que pueden investigar la misoginia y el abuso constante del cuerpo femenino bajo las manos (y las miradas) masculinas.

 

Al principio nos parece que la Marilyn de Blonde es la burbujeante rubia que conoce hasta el que no ha visto una película de Monroe (Some Like It Hot es un buen lugar por donde empezar) pero rápidamente nos damos cuenta que se trata de una interpretación. En sus momentos más íntimos, la actriz Ana de Armas, nos muestra una persona luminosa, llena de bondad, afecto y confianza en los demás. Alguien que se transforma en otra persona para no dejar que el mundo le quite todo.

 

Hace ya diez años conversé con Dominik sobre su película Killing Them Softly y recuerdo haberle preguntado sobre Blonde, que en aquel entonces iba a ser protagonizada por Naomi Watts, el director mencionó que uno de los retos del guión sería imaginarse en el cuerpo de una mujer (que quizás no logra con suficiente sutileza) y la otra era que se imaginaba Blonde cómo un cuento de hadas. En el segundo caso, Dominik logra crear precisamente un cuento pero más gótico que Disney, en el que la pequeña Norma Jean pierde a su madre cuando ésta es internada en un hospital psiquiåtrico y se lanza a un mundo que la trata como personaje de Lars Von Trier. Confiada en que encontrará a su padre algún día, Norma Jean crea a Marilyn Monroe, su seductor alter ego que tiene que fingir ser menos inteligente de lo que es para no incomodar a los hombres.

 

Dominik captura el ascenso al estrellato de Marilyn alternando peldaños de terror (violaciones, abortos forzados) con momentos en los que la alegría parece estar cerca (su matrimonio con Arthur Miller por ejemplo, interpretado por Adrien Brody). Si bien los cuentos de hada no siempre tienen finales felices, al conocer el destino de Marilyn de antemano el sufrimiento constante en el que la vemos podría sugerir una especie de sadismo autorial, en el que Dominik, consigue algo de mostrarnos cuanto puede tolerar una persona antes de desaparecer.

 

El director quien siempre ha tenido un exquisito ojo para las composiciones y estética, hace uso de recursos cómo diferentes tamaños de relación de aspecto, en los que el mundo del film parece encogerse o alargarse dependiendo de la situación, además del uso de blanco y negro y color (la fotografía de Chayse Irvin es exquisita), creando un retrato de dolor verdaderamente espectacular. Esto revela, que a pesar de las faltas en la forma tosca en la que Dominik cree comprender la maternidad, Blonde es hagiografía. Dominik eleva a Marilyn al rol de mártir y de cierta forma le da un final feliz al inspirarse en El hombre elefante de David Lynch para dejar a Marilyn descansar y alcanzar las estrellas. Los últimos momentos de la cinta son devastadores.

 

Si bien Lynch ya hizo su propia historia a la Marilyn en Mulholland Drive, Dominik utiliza recursos que ha hecho famosos el maestro de lo bizarro, creando contrastes entre lo bello y lo terrible, para hacernos preguntas sobre la forma en que consumimos a quienes creemos que se nos quieren entregar. 

 

Tal vez Dominik no le da a Marilyn la oportunidad de convertirse en una persona diferente, por que también él desarrolló un sentimiento paternalista hacia su heroina. Al querer sobreprotegerla termina en muchos momentos negándole el mismo sentido de pertenencia a si misma que le niegan los personajes masculinos en la película. Cuando vemos a Marilyn desesperada esperando que alguien pueda ver a Norma Jean, Dominik también la pierde de vista, su enfoque completo está en la despampanante rubia con la voz angelical.

 

Si bien, al principio salió a flote Judy Garland y El mago de oz, fue también por que el cine pocas veces nos ha dado mejor alegoría sobre lo falso y lo que realmente importa que la película de fantasía. Cuando al final Dorothy descubre que el mago es un charlatán se da cuenta que ella posee la magia que necesita para escapar. Al igual que todos los hombres yo también tenía el deseo de algo más para Marilyn, le soñé un final feliz y por eso para mi Blonde le da a Marilyn una salida similar, excepto que nos deja sin el dulce sabor de ver a la heroina alcanzar su destino con una sonrisa en el rostro. En su fin Dominik le da a Marilyn lo que quizás siempre deseó: silencio.

Jose Solis - Credit Joseph Hernandez (1).jpg

El trabajo del crítico hondureño Jose Solís ha sido publicado en The New York Times, The Toronto Star, The Washington Post, American Theatre, TDF Stages, The National Catholic Reporter, Encore Monthly, Backstage, Rotten Tomatoes, 3Views, Salon y America Magazine. Actualmente además es editor en jefe en Did They Like It, un sitio web sobre crítica teatral y el showrunner de Token Theatre Friends un podcast/web series dónde conversa con las figuras más influyentes en la escena teatral.