Los 10 mandamientos del mar

 


Por Ian Drysdale

Al escuchar (o leer) la frase "arrecifes coralinos" muchas imágenes vienen a la mente. Para el turista son las puestas de sol, playas de arena blanca y mariscos frescos. Para los que bucean, son inmersiones de hasta 30 metros, peces coloridos y paseos en lancha. Para los niños, son días interminables de sol, juegos en la arena y comer deliciosos helados. Para el biólogo marino es la identificación de especies, la observación de peces y corales en su hábitat natural y la toma de muchas fotografías. Para el ingeniero ambiental es la calidad del agua marina, tratamiento efectivo de las aguas residuales, el buen diseño y construcción de trampas de sedimentos.

 

Para mí, como para muchos de mis colegas que trabajan en la conservación marina, son todas las imágenes antes descritas. Tengo la dicha de vivir en la cálida y tropical isla de Roatán desde hace más de 20 años, y he aprendido que son muchos los puntos de vista cuando se trata de arrecifes coralinos. Muchos de estos puntos de vista pueden coexistir de manera pacífica y cordial; pero otros son causas de discordias, conflictos legales y de políticas desfavorables para muchos, pero muy favorables para unos pocos.

 

Empecemos por lo básico: ¿Qué es un coral? ¿Qué es un arrecife coralino? 

  • Un coral es un animal asociado con una planta, una microalga. Un coral se alimenta del sol en el día por medio de la fotosíntesis gracias a su microalga socia (zooxanthella), y es un agresivo cazador por la noche con sus tentáculos que se abren para capturar nutrientes del agua.

  • Un coral es un organismo que crea su propio esqueleto por medio de la química, creando carbonato de calcio y aragonita.

  • Un coral crece entre 1 cm a 10 cm al año, pero son estructuras naturales que pueden observarse desde el espacio.

  • Un arrecife coralino es también conocido como barrera arrecifal, pues realmente actúa como una barrera: las olas formadas en los huracanes y tormentas chocan con esta pared submarina y pierden fuerza. Los corales protegen las costas y playas.

 

Pero, ¿por qué se debe pensar en aguas residuales y trampas de sedimentos? ¿Qué tiene eso que ver con unas lindas vacaciones y el disfrute de una hamaca bajo la sombra de un cocotero?

 

¡Tiene mucho que ver! Los corales necesitan aguas cálidas, transparentes y pocos nutrientes en el agua.  Por eso se dan en esas bellas aguas turquesas y transparentes en la zona de los trópicos de nuestro planeta.  Nuestras playas no tendrían arena blanca si no fuese por los corales, ya que esas arenas están formadas por pequeñas particulas de los esqueletos de corales. Es más, ¡un gran porcentaje de esa arena blanca surgió como excremento de un pez loro! Los peces loro se alimentan de algas que crecen sobre fondos duros (corales muertos) y de paso se llevan una mordida de ese sustrato. No lo pueden digerir y entonces es expulsado… piensa en eso la próxima vez que estés recostado (o enterrado) en esta bella arena blanca.

 

Pero, volviendo al tema, nuestros arrecifes se ven afectados de gran manera por lo que sucede en las ciudades, en las fincas, en las riberas de los ríos y quebradas. Pensemos en el famoso dicho: “Todos los caminos conducen a Roma.” La versión para este tema sería: “Todos los ríos llegan al arrecife.” El 80% de los ríos de Honduras drenan al Caribe, a la sección hondureña del  Sistema Arrecifal Mesoamericano (SAM). Este SAM es la barrera arrecifal más grande del hemisferio occidental, y tenemos la dicha de compartirlo con Guatemala, Belice y México.

 

Pero la dicha de ser parte del SAM también viene con responsabilidades, y en muchos casos no somos responsables. Si el campesino descombra y tiene malas prácticas de conservación de suelos, el arrecife recibe sedimentos. Si la compañía internacional usa pesticidas y aplica nutrientes químicos sin control estricto, el arrecife recibe nutrientes que benefician a las algas, las cuales crecen mas rápido y matan a los corales. Si el visitante a la playa deja su basura plástica tirada, la tortuga marina lo traga pensando que es una medusa y muere asfixiada. Si el "hotel todo" incluido no construye y opera de manera correcta una planta de tratamiento de aguas residuales, el arrecife muere por las enfermedades que puede adquirir por entrar en contacto con esas aguas. Si el restaurante compra langostas pequeñas (cola mayor a 5 pulgadas ó 13 cm) y dentro del tiempo de veda, el arrecife es devorado por una especie de caracoles que son las presas de las langostas.

 

Y ni hablemos de la corrupción, la política gubernamental inadecuada y un sinfín de malas prácticas.

 

Todo está interconectado.  ¡TODO!

 

Lo bueno de esta interconexión es que nuestras acciones en aras de proteger los océanos y los arrecifes también tienen un impacto directo sobre la salud de este importante ecosistema. Me atrevo a citar «Los 10 mandamientos del mar».

  1. Aprenderás la importancia de los océanos y arrecifes para amarlos.

  2. No dirás que tus acciones no tienen efectos sobre el mar y los arrecifes.

  3. Celebrarás la visita al mar recogiendo tu basura y otros desechos que encuentres.

  4. Respetarás la vida costera y marina.

  5. No comerás en lugares que sirven especies en veda o de tamaño ilegal.

  6. No tocarás nada en el arrecife.

  7. No te llevarás objetos naturales a tu casa ni comprarás suvenires ilegales.

  8. Apoyarás a aquellos negocios que contribuyen con la conservación y que tratan sus aguas residuales.

  9. Apoyarás a las organizaciones que están trabajando por conservar el mar y los arrecifes.

  10. Con tu voz y tu voto exigirás que los tomadores de decisiones tengan en cuenta la salud del océano y de los arrecifes en la creación de políticas públicas.

 

Y un onceavo mandamiento, quizá el más importante:

 11. Aprenderás a nadar, esnorkelear y bucear con el fin de disfrutar estas maravillas que nos brinda el planeta y nuestra Madre Naturaleza.

Ian Drysdale es el Coordinador para Honduras de la Iniciativa Arrecifes Saludables para Gente Saludable. Está a cargo del desarrollo de las relaciones entre socios y otros esfuerzos de difusión como los medios de comunicación en Honduras. Ian tiene una licenciatura en Ingeniería Ambiental (Universidad Católica de Honduras) y una maestría en Desarrollo Sustentable (Universidad de La Plata, Argentina). A través de los años ha trabajado en diferentes proyectos con The Nature Conservancy (TNC), Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), Conservación Internacional (CI), International Resources Group (IRG), Coral Reef Alliance (CORAL), la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y CARE. Reside en la isla de Roatán, Honduras con su esposa Jenny Myton y han trabajando en la protección y gestión de arrecifes desde 2002.

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