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Historia del hambre en Venezuela

Por Oscar Estrada

Con la última movida del gobierno de Nicolás Maduro instaurando la Asamblea Nacional Constituyente que busca, en teoría, fortalecer las reformas del chavismo, se logra en la práctica disolver el parlamento en lo que definiríamos como un autogolpe blando. Pero la crisis en Venezuela, lejos de desaparecer, persiste. Crisis, hostilidad y caos siguen vigente en esta aparente calma que viven los venezolanos.

Venezuela sufre la crisis post-Chávez, la del socialismo del siglo XXI que logró unificar, en su mejor momento, a doce países entre centroamericanos y sudamericanos dentro de la iniciativa del ALBA (Área de Libre Comercio de las Américas) y que buscaba enfrentar a los Estados Unidos con el poder que generan los petrodólares.

Ahora Venezuela es otra, cambió tan gradualmente que el punto de inflexión es difícil de determinar: presos políticos, enfrentamientos televisados, heridos, muertos. Venezuela sangra por los dos lados: izquierda y derecha.

Fuentes de la oposición señalan que en Venezuela cualquier periodista que critique al gobierno o no esté alineado es sancionado, como Nitu Pérez Osuna, a la que le anularon el pasaporte junto con su esposo al regresar de Panamá. Leopoldo López sigue preso en sus casa, la Asamblea Nacional Constituyente suplantó al parlamento mayoritariamente de la oposición y a eso se suma la crisis alimenticia.

La economía venezolana se contrajo en un 10% en el último año (más que en Siria, un país en guerra); la inflación superará en un 720% a la de Sudán. Estos indicadores convierten al Bolívar en una divisa sin valor. Tres de cada cuatro ciudadanos han adelgazado de forma involuntaria, con una pérdida de peso promedio de 8,5 kilos en 2016. Según la encuesta sobre Condiciones de Vida en Venezuela (Encovi), el 82% de los hogares venezolanos vive en la pobreza y se ha convertido en el país más pobre de América Latina.

El estudio, que refleja datos correspondientes al 2016, fue realizado por las universidades Central de Venezuela (UCV), Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y la Universidad Simón Bolívar (USB). Esta encuesta se ha realizado por tres años seguidos desde 2014 y desde ese año hasta el año pasado el cambio en la calidad de vida de los venezolanos ha sido significativo, pues se pasó de 48% de pobreza a un 82%. Es necesario agregar que ni el gobierno ni las organizaciones de izquierda dentro y fuera de Venezuela reconocen la encuesta, pues califican a las universidades como instituciones de la oposición.

Según la encuesta, en 2016, 75% de los venezolanos refirió pérdida de peso no controlado en un promedio de 8 kilos y medio. De acuerdo con el estudio, hay 9,6 millones de venezolanos que come dos o menos comidas al día, con la frecuente ausencia de proteínas en sus alimentos.

El inicio de la crisis: julio 2016

El 12 de julio de 2016 el alcalde del municipio Pueblo Llano (Mérida), Fredis Rondón Santiago, denunció en el  programa «Vladimir a la 1», de la cadena Globovisión, que «el Gobierno Nacional había importado semillas de papa y zanahoria de mala calidad», lo cual generó, según afirmaba Rondón, una gran pérdida para los productores agrícolas de la región. Esa fue quizás la primera alarma en cuanto al tema de la crisis alimenticia.

«Actualmente tenemos una semilla que no es productiva, porque el Estado no ha tenido la planificación y supervisión necesaria para las mismas», afirmó Fredis Rondón Santiago ese día, agregando que «el Gobierno hizo un contrato por 8 millones 650 mil dólares por las semillas, el cual no se ha cumplido (…) Nosotros  estamos esperando respuesta de lo que hemos denunciado ante la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional».

Las declaraciones de Rondón fueron contundentes. En el programa afirmó que el comercio de  carnes y pollo está prohibido de un estado al otro.

«Imagínese usted, en las alcabalas de la guardia nacional y de la policía siempre hay mandraqueo (pago de sobornos), hay que dejar la mitad del pollo ahí. Es importante que el gobierno lo sepa porque en base a eso muchos se cohiben de traer productos alimenticios de un estado a otro y también el saqueo por las vías», dijo en «Vladimir a la 1».

Según la denuncia presentada hace más de un año, a partir de 2008 el gobierno venezolano importó semillas contaminadas y de mala calidad, que luego tuvieron que ser enterradas por ser inservibles.

«El gobierno realizó una compra de semillas de papa a Canadá por un valor de 8 millones 650 mil dólares y lo que se entregó fueron 3,700 toneladas cuando debieron ser 11,500 toneladas de papa blanca y 5,500 toneladas de papa amarilla. Esto ocasionó que el precio de la papa se disparara (1,400 bolívares); un atentado a la alimentación saludable y balanceada de la población, siendo ellos productores», afirmó el alcalde de Pueblo Llano.

Fredis Rondón anunció además, en ese momento, la quiebra de los agricultores por la mala calidad de las semillas importadas. Sus declaraciones fueron premonitorias. Al poco tiempo los productores reportaron la pérdida de un 40% de la producción de papa y la expropiación de Agroisleña (ahora Agropatria, monopolio estatal) que se encargaba de la colocación de productos y les facilitaba a manera de consignación los insumos para la producción.

2017: la caída de la producción

½Por el camino que vamos 2017 será un nuevo año de caída de la producción agrícola», afirmó Aquiles Hopkins, recién nombrado presidente de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro). Hopkins advirtió, además, que esta situación agudizará la escasez y el desabastecimiento de alimentos. En sus declaraciones aseguró que la crisis se ha visto agravada por la disminución de los ingresos por renta petrolera. «En el pasado la escasez se tapaba con importaciones. Hoy en día tenemos otra realidad y las consecuencias las paga el pueblo venezolano», afirmó. En 2016, en los Andes (en la región de Mérida), solo se pudo sembrar el 25% de la superficie que generalmente se cultiva para hortalizas.

Producción de cebolla, tomate industrial y pimentón en la región del eje Guárico Sur:

Caída del 90% de la superficie sembrada.

Producción anterio: 4 mil hectáreas.

Producción actual: 300 hectáreas.

Proyección del maíz:

Hay semilla de maíz para abarcar 250 mil hectáreas (y una compra en proceso para el mes de mayo), lo que alcanzaría para sembrar hasta 450 mil hectáreas.

Con una producción de solamente el 25% del requerimiento nacional, traducido a lenguaje gastronómico sería así: solamente una de cuatro arepas es hecha con productos nacionales.

El arroz solo cubrió 40% del consumo nacional, lo que representa 50 mil toneladas, pero el consumo es de 1 millón 200 mil toneladas. Hace 10 años Venezuela exportaba arroz.

Exportación de café

Antes: 200 mil quintales al año.

Consumo: 1 millón 600 mil quintales.

Producción: 500 mil quintales (consumo nacional).

«La política agrícola ha sido desacertada y ha impulsado la caída de la producción. Y esta caída es lo que está potenciando la escasez y el desabastecimiento. Y además impulsan la inflación por una razón muy simple: como no se consiguen los productos, entonces quien lo tiene le pone el precio que le da la gana», afirmó Hopkins.

El gobierno de Venezuela mantiene un monopolio con Agropatria a la cabeza, lo que algunos sectores señalan como un daño terrible a la producción nacional del alimentos. Así lo aseguró Aquiles Hopkins, presidente de Fedeagro. Hopkins apuesta por devolver al sector privado el papel que tenía en el pasado: «Ofrecer productos a los agricultores, agroquímicos, semillas, repuestos, maquinaria, asistencia técnica y capacitación a los productores. Todo eso se perdió. El monopolio es nocivo», afirma.

También sugirió una política comercial que permita la rentabilidad y el respeto a la propiedad privada. Hopkins agregó que centralizando e incrementando el monopolio no se va a solucionar el problema, más bien que hace es profundizar el error y la consecuencia será una mayor caída de la producción.

En sus declaraciones Hopkins criticó además la creación de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) que tuvo un costó de 6 millardos (mil millones) de dólares, agregando que con esa cantidad de dinero se pudo producir el equivalente a 30 millones de dólares en alimentos, es decir, tres años de alimento para el país.

Lo afirmado por Hopkins coincide con lo que un año antes había advertido el alcalde Fredis Rendón, cuando lo dijo que podría considerarse una de las causas de la actual crisis, o el comienzo. El 13 de mayo de 2015 el diario El Nacional en su plataforma web informaba:

Los CLAP y su función

Los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) son una forma de distribución de alimentos promovida por el gobierno de Venezuela para que las propias comunidades abastezcan y distribuyan los alimentos prioritarios a través de una modalidad de entrega de productos casa por casa.

Entre sus atribuciones y poder, según el «Artículo 2 del Decreto de Estado de Excepción y de Emergencia Económica», publicado en la Gaceta Oficial 6227, se encuentran: «la garantía, incluso mediante la intervención de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y los órganos de seguridad ciudadana, de la correcta distribución y comercialización de alimentos y productos de primera necesidad».

Igualmente, los CLAP cuentan como atribución las funciones de vigilancia y organización de los Consejos Comunales y demás organizaciones de base del Poder Popular, conjuntamente con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, Policía Nacional Bolivariana, Cuerpos de Policía Estatal y Municipal, para mantener el orden público y garantizar la seguridad y soberanía en el país.

Sin embargo, hay sectores que critican fuertemente a los CLAP, al tener el poder de actuar sin ningún tipo de medida de control que asegure que la entrega de los alimentos sea la correcta y no partidaria.

Según Aquiles Hopkins, el costo de estos comités fue alto y  el solo hecho de su creación representó 3 años de alimentación para los venezolanos, eso sin pedir auditoria de su efectividad y parcialismo en la entrega de los alimentos.

Las cajas que entregan los CLAP contienen arroz, lentejas, caraotas, atún, aceite, pasta, harina de maíz, azúcar y leche. En ocasiones pueden variar tanto en tipos de productos y/o cantidad. El precio establecido por las cajas es de 10.000 bolívares y la entrega debe hacerse cada mes.

«Todo eso que traen esas cajas lo producíamos en Venezuela», dijo Aquiles Hopkins, quien afirmó además que esto demuestra una contradicción en el gobierno central, que quieren esconder la crisis de producción importando productos que antes se producían en el país. «Esto, según el gobierno, a una taza de cambio que equivale a 1 dólar igual a 10 bolívares, lo que garantiza precios bajos. Pero la crisis alimentaria se pudo evitar», dijo.

Sumado a esta crisis de abastecimiento, las compras de alimentos que importa Venezuela para los CLAP son denunciadas por ser consideradas compras irregulares, por que la empresa importadora pertenece al empresario Samark López Bello, señalado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos como testaferro del vicepresidente de la república, Tareck El Aissami.

El diputado Carlos Paparoni ha denunciado que los alimentos son importados desde México con dólar preferencial y los mismos son vendidos en «cajas», con una cotización distinta a la otorgada por el gobierno.

Actualmente en Venezuela existen varias cotizaciones del bolívar, que se traducen en variaciones en precio del dólar y tipo de cambio en Venezuela, complicando el acceso a insumos para la agricultura.

El primero en la gráfica es el Dicon, o flotante, que se cotiza actualmente a 2,010 bolívares por dólar. El dólar oficial cuesta 10 bolívares, y es usado para importaciones consideradas esenciales, tales como medicinas y alimentos. El tercero es el paralelo, que está costando cerca de 3,000 bolívares y por último el del mercado negro que se cotiza actualmente a 6,000 bolívares por dólar.

Fuentes:

http://www.el-nacional.com/noticias/sociedad/alimentos-llegaron-mexico-para-repartirse-los-clap_82898 

http://www.el-nacional.com/noticias/crisis-humanitaria/encovi-los-hogares-esta-pobreza_81460

https://www.nytimes.com/es/2017/05/15/el-colapso-de-venezuela-explicado-en-cinco-pasos/?mcid=recirc&subid=cur

Comisiones de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y colectivos armados arremetieron contra manifestantes que mantenían una protesta en la entrada de Pueblo Llano, sin que pudieran entrar a esta población, ante la gran molestia de los pobladores que desde el jueves mantienen cerrado el acceso al pueblo con barricadas. Esto debido a una protesta pacífica de los habitantes de Pueblo Llano en la carretera Trasandina y el arresto de 7 jóvenes por parte de la Guardia Nacional Bolivariana, lo que ocasionó que la gente reaccionará de forma más contundente cerrando el acceso al pueblo y quemando un vehículo -fuera de servicio- de la alcaldía, según informaron medios locales. Los detenidos fueron puestos en libertad cerca de las 2:00 a.m. También advirtieron que  «responsabilizaron a los sectores oficialistas, conjuntamente con los organismos  castrenses y policiales, de intentar el secuestro del alcalde Fredis Rondón», alcalde de corte independiente que advirtió sobre la mala calidad de las semillas, y una posible crisis que comenzaría con el aumento del precio de los productos. Según fuentesconsultadas, lo sucedido fue para evitar que las Guardia Nacional Bolivariana secuestrara al alcalde.

Óscar Estrada (Honduras, 1974). Es guionista, novelista y abogado. Productor de radio novelas y documentales sociales. En 2008 dirigió el largometraje El Porvenir. Ha publicado los libros Honduras, crónicas de un pueblo golpeado (2013), la novela Invisibles (2012) y más recientemente su colección de cuentos El Dios de Víctor y otras herejías (2015). Fundador de la revista Lastiri. Actualmente dirige la editorial con sede en Washington, D.C. Casasola Editores y es director del periódico digital El Pulso.