¿Progreso?

«Yo quisiera ser civilizado como los animales»

En 1976, quizás inspirado por las palabras de Mahatma Gandhi (1869 – 1948), quién decía que «un país, una civilización, se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales», el cantante brasileño Roberto Carlos (1941) compuso la canción «El progreso», que alude al maltrato de los animales y a la destrucción del ecosistema. En los setentas la caza de ballenas en el Atlántico de Brasil había recrudecido debido al afán humano de obtener su aceite, su carne y su grasa a pesar de las severas restricciones impuestas por la Comisión Ballenera Internacional. Sólo hasta 1982 las autoridades brasileñas
promulgaron leyes más severas en el Área de Protección Ambiental de la Ballena Franca, es decir, en Santa Catarina, Rincão y Florianópolis, al Sur de Río de Janeiro.


El conflicto latinoamericano entre «civilización y barbarie» presentado en Facundo (1845) de Domingo Faustino Sarmiento (1811 – 1888), libro clásico y estudiado en Latinoamérica a partir de su aparición por entregas en sus primeras tiradas en el diario chileno llamado precisamente El progreso, parecía no haber sido resuelto aún en la década de los setentas del siglo XX. A la idea de civilización proveniente de Europa y Estados Unidos se le enfrentaba la argentinísima figura del gaucho, que encarnaba el atraso de los campos frente a las urbes industrializadas. 

 

El progreso llegó a todas partes de Latinoamérica a través de los puertos y de las líneas ferroviarias tal como ansiaba Sarmiento, pero en su canción el cantante brasileño trastoca la palabra «progreso» al demostrarnos que también está vinculada a la barbarie del hombre sobre la naturaleza. ¿De qué sirve tener los últimos bienes de consumo, producirlos, venderlos, exportarlos, si esto no nos permite respirar, sin caer en eufemismos, lo que llamamos «aire
puro»? La canción llama aún más la atención si rememoramos el profundo cristianismo profesado abiertamente y demostrado por el cantante en canciones como «Jesús Cristo yo estoy aquí», «La montaña» y «La guerra de los niños».


Recordemos que en el libro de Génesis le dice Dios al hombre y a la mujer: «Sean fecundos y multiplíquense, y llenen la tierra y sométanla; manden en los peces del mar y en las aves del cielo y en todo animal que repta sobre la tierra (1:28, Biblia de Jerusalén). No pareciera ser esta la postura del compositor brasileño, quien no se impone y no «manda» sobre el mundo natural, más bien se compadece de él y le recrimina a la humanidad en su canción las vejaciones a las que lo hemos sometido. Obedecimos el mandato divino, nos multiplicamos, somos más de 7,700 millones de personas frente a las especies de animales que cada día marchan camino a la extinción. Ante esta terrible verdad Roberto Carlos nos dice en la canción «El progreso», vetada, por cierto, en Argentina duranta la dictadura de Jorge Rafael Videla (1925 – 2013):

Yo quisiera poder aplacar una fiera terrible.
Yo quisiera poder transformar tanta cosa imposible.
Yo quisiera decir tantas cosas que pudieran hacerme sentir bien conmigo.
Yo quisiera poder abrazar mi mayor enemigo.


Yo quisiera no ver tantas nubes obscuras arriba,
navegar sin hallar tantas manchas de aceite en los mares,
y ballenas desapareciendo por falta de escrúpulos comerciales,
yo quisiera ser civilizado como los animales.


La ra la ra la la la la la, la la la, la la la,
yo quisiera ser civilizado como los animales.
Yo quisiera no ver tanto verde en la tierra muriendo.
Y en las aguas de ríos los peces desapareciendo.


Yo quisiera gritar que ese tal oro negro no es más que un negro veneno.
Ya sabemos que por todo eso vivimos ya menos.

Yo no puedo aceptar ciertas cosas que ya no comprendo.
El comercio de armas de guerra de muertes viviendo.


Yo quisiera hablar de alegría en vez de tristeza mas no soy capaz.
Yo quisiera ser civilizado como los animales.
La ra la ra la la la la la, la la la, la la la,
yo quisiera ser civilizado como los animales.


Yo no estoy contra el progreso si existiera un buen consenso,
errores no corrigen otros eso es lo que pienso.
Yo no estoy contra el progreso si existiera un buen consenso,
errores no corrigen otros eso es lo que pienso.