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Calderón nuestro contemporáneo

Por Francisco Ruiz Ramón

El Calderón autor de comedias ha disfrutado siempre de una buena acogida, pero hay otro Calderón que no ha gozado tanto del favor del público. No se trata de enfrentar al uno con el otro, ni de presentarlo como un autor de perfectar geometrías teatrales, pero conservador y retrógrado. En estas páginas Ruiz Ramón demuestra que ambos con las dos caras de un Calderón ambivalente y ambiguo. 

 

Quizás consigamos un perspectiva nueva, una «mirada cero», libre, limpia, que nos permita ver a un Calderón vivo, que sufre nuestros mismos miedos, nuestras esperanzas y nuestros problemas, la misma perspectiva que los británicos tienen de Shakespeare o los franceces de Moliére. 

Francisco Ruiz Ramón profesor, ensayista y crítico literario. Uno de los estudiosos fundamentales, claro y profundo, de la historiografía teatral española. Nacido en Xàtiva (Valencia) en 1930 y fallecido  a los 85 años el pasado 17 de enero en Tampa (Florida), se doctoró en 1962 en la Universidad de Madrid. Tras unos años de lectorado en la Universidad de Oslo (Noruega), fue profesor asistente y luego asociado de la Universidad de Puerto Rico (1963-1968). A partir de entonces se afincó en Estados Unidos, primero en la Universidad de Purdue (West Lafayette, Indiana), como asociado y catedrático de Español (1968-1983), de lenguas romances en la Universidad de Chicago (1983-1987), y Centennial Professor de Español en la Universidad de Vanderbilt (Nashville, Tennessee) desde 1987 a 1992. En 1967 publicó en Alianza su primer texto gran texto estudio, los dos volúmenes Historia del Teatro Español (desde sus orígenes hasta 1900), que tendría en Cátedra (1979) una tercera edición ampliada y llegaría a la décima en 1997. En 1971 aparece en Alianza el manual de referencia Historia del teatro español del siglo XX, fundamental para varias generaciones de estudiantes y aficionados a nuestro teatro. Abarcaba desde Benavente a los dramaturgos de los años 60-70 y conoció un éxito similar (o incluso superior) al de su obra precedente, llegando (de nuevo en Cátedra) a la onceava edición en 1998. En 1978 publica con el soporte de la Fundación Juan March y Cátedra Estudios del teatro español clásico y contemporáneo, a los que seguirán Calderón y la tragedia (Alambra, 1984), Celebración y catarsis: leer el teatro español (Universidad de Murcia, 1988), América en el teatro clásico español (Eunasa, Pamplona, 1993), Paradigmas del teatro clásico español (Cátedra, 1997), y Calderón nuestro contemporáneo (Castalia, 2000). Llevó a cabo diversas ediciones críticas de clásicos del siglo de Oro (Lope y Calderón, esencialmente) y ensayos de autores como Jardiel Poncela, Buero Vallejo, o José Martín Recuerda, y cientos de artículos en publicaciones universitarias de España y Norteamérica. De entre sus ediciones críticas cabe destacar los tres volúmenes de las Tragedias de Calderón, publicadas en Alianza entre 1967 y 1969. A él se debe también la edición de la primera parte de La hija del aire (Cátedra, 1987), completada por la segunda parte y La cisma de Inglaterra, que apareció en 2000 en la colección Obras Maestras de Castalia. Su primer texto como dramaturgo, Nupcias, se publicó en 1965 en Revista de Occidente. En 1898, Salvat publicó El inquisidor, que había recibido el premio Letras de Oro. Seguirían Juego de espejos, estrenada en 1964 por la compañía de Teatro Experimental de la Universidad de Puerto Rico, pero que no se publicó hasta 1991, por Fundamentos, y Retablo de Indias, un texto construido con fragmentos de piezas de Lope, Calderón y Tirso en torno a la Conquista, que editó la ADEE (Asociación de Directores de Escena de España) en 1992. En el otoño e invierno de 2000 impartió en la Fundación March un ciclo de ocho conferencias bajo el título de La tragedia calderoniana, con motivo del IV Centenario del nacimiento del dramaturgo.